Enfermería, una noble profesión al alza

Hoy toca hablar de una profesión noble, dura, correosa, repleta de vicisitudes, quizás poco valorada, apta solo para valientes, destinada solo a los mejore; y lo hacemos de la mano de dos auténticos profesionales de la Enfermería que ejercen en el Hospital Universitario Santa Lucía, de Cartagena: María José Soto Carrión y Gregorio Tomás Forné.

La Enfermería etimológicamente significa “actividad con los no firmes, no fuertes”. Es la ciencia que se dedica al cuidado y atención de enfermos y heridos, así como a otras tareas sanitarias, siguiendo pautas clínicas; y forma parte de las conocidas como ciencias de la salud. El enfermero (la mayoría enfermeras) es la persona dedicada a la asistencia de los enfermos.

En España, por ley, los enfermeros diplomados o graduados son los responsables de la dirección, evaluación y prestación de los cuidados de enfermería orientados a la promoción, mantenimiento y recuperación de la salud, así como a la prevención de enfermedades y discapacidades. Tarea esencial en todo centro hospitalario y fuera de él quizás no valorada lo suficiente por la sociedad.

La actual supervisora de la Unidad 54 del Hospital Santa Lucía (de especialidades médicas no quirúrgicas: reumatología, nefrología, endocrinología, unidad de cuidados paliativos, oncología y hematología), María José Soto insiste en el hecho de que la sociedad, de forma mayoritaria, considera que las funciones de un enfermero son solo delegadas “pero tenemos funciones propias de la profesión. Seguimos siendo los grandes desconocidos o quizás no hemos sabido hasta ahora explicar realmente cuál es nuestra profesión”.

Por ley, en España, todos los enfermeros diplomados o graduados están capacitados para realizar las funciones de enfermería asistencial, administrativa, docente e investigadora. También existe la figura del llamado enfermero supervisor, cuya función es supervisar y organizar el trabajo y entorno físico de trabajo de todos los profesionales que existen en la unidad a su cargo. Los enfermeros tienen funciones independientes (las relativas al cuidado) y dependientes o delegadas por el médico (como administración de medicación).

Pero para María José Soto, que cuenta bajo su supervisión con 13 enfermeras y 11 auxiliares, profesionales de la talla de Paqui Martínez Selma, Pilar Torres Castillo, Ana Belén de la Cerra, Antonia Manzano, Ana José Soto, Ana Muñoz o Noemí Baños, la máxima de un enfermero es “el cuidado integral del paciente en cualquier etapa de su vida”; dejando claro que esta profesión cuenta con funciones o técnicas propias como tipos de sondeos, curas, revisiones de catéteres, “y además, tendemos a la valoración del paciente…”.

En este aspecto, Gregorio Tomás, supervisor del Área de Cardiología del Hospital Santa Lucía (que abarca la Unidad 41 de hospitalización, hemodinámica, imagen y consultas) que cuenta con un equipo polivalente de 20 enfermeros y 17 auxiliares (allí coincidimos con Esther Hernández, María del Carmen Zamora y Ada Martínez), recalca que hoy la Enfermería “tiene voz propia y autonomía para actuar en procesos específicos. No podemos recetar, no podemos prescribir, pero sí pautar y valorar al paciente o propiciar a nuestros pacientes educación sanitaria”. Y es que, en la actualidad, como nos cuenta Gregorio Tomás, “años atrás, la mayor parte de nuestra misión se centraba en cumplir órdenes médicas; hoy la Enfermería cuenta con más tareas propias como la valoración del enfermo, procurar hábitos de alimentación e higiene”. De hecho, el enfermero es el que se encarga de gestionar el plan de acogida y de valorar inicialmente al enfermo una vez llega a la unidad de hospitalización. “Estas cuestiones hace diez o quince años eran impensables”.

Todo ello está recogido oficialmente. Y es que la profesión de Enfermería ha recibido diferentes nomenclaturas a lo largo de su historia en España. Hace años, se conocían como practicantes. Tras la creación de escuelas para la formación de ayudantes técnicos sanitarios, entre los años 1950 y 1970, se acuñó el término ATS (Ayudante Técnico Sanitario). En 1977, se crearon las Escuelas Universitarias de Enfermería, donde se forman los profesionales con una titulación universitaria de diplomatura, y pasan a denominarse D.U.E. (Diplomado Universitario en Enfermería). En la actualidad, con la aplicación del Plan Bolonia en las universidades españolas, se comienza a hablar de enfermeros graduados. Por otra parte, los enfermeros auxiliares son conocidos como técnicos en cuidados auxiliares de enfermería, técnicos auxiliares de enfermería o auxiliares de enfermería, obtienen su título tras dos cursos académicos de preparación (no universitarios. Tienen formación profesional de grado medio).

Esta evolución supone para el enfermero “una mayor responsabilidad y más carga de trabajo, más tiempo de dedicación al enfermo, más conocimiento del enfermo en una primera entrevista”, apunta Gregorio Tomás.

Pero, cuál es el día a día de un enfermero en una unidad de hospitalización. María José Soto nos da la respuesta.

En primer lugar, se produce “el relevo de la compañera en el que se explica cómo han pasado la noche los pacientes a su cargo”. Seguidamente, el profesional sanitario repasa la historia de los pacientes a través del registro informático. “Se trata de una evolución de la profesión asociada a las nuevas tecnologías. El registro oficializa por escrito ese relevo, implica más tiempo de trabajo, pero denota una mayor valía de nuestros profesionales”. En su planta, María José Soto incide en el hecho de que cada enfermera atiende a 12 pacientes durante la jornada diurna.

En tercer lugar, estos profesionales deben preparar la medicación y extraer las analíticas correspondientes. Seguidamente, y como cuarta acción, el enfermero debe acudir a ver al paciente, mantener con él una comunicación verbal o no verbal, tomar sus constantes, realizar las curas necesarias, pasar tratamientos.

También las enfermeras de la Unidad 54 gestionan las dietas de los pacientes, pruebas complementarias y actúan en casos de urgencia.

Por su parte, un supervisor de Enfermería se encarga “de la gestión del personal, de cubrir turnos, es el intermediario entre el personal y la dirección de Enfermería, lleva el control de la planta y también se encarga de la revisión de su aspecto físico y de realizar los pedidos de materia específico”.

Gregorio Tomás, supervisor con muchos años de experiencia, un verdadero veterano en el Santa Lucía de Cartagena, señala que su tarea es en la mayoría de los casos más administrativa y de gestión de turnos, personal, almacén, farmacia. “Procuramos velar por el funcionamiento correcto tanto de la planta como del personal y somos un enlace directo entre la dirección de Enfermería, los médicos y los trabajadores”.

Y lo explica alguien que ha visto cómo el Área de Cardiología ha crecido y evolucionado notablemente en pocos años en Cartagena, crecimiento tanto técnico como humano. “Las técnicas de trabajo son menos invasivas, menos dolorosas para el paciente y la mejora de la imagen repercute directamente en el enfermo. Por ejemplo, antes los cateterismos se realizaban por la ingle del enfermo lo que suponía un postoperatorio con el enfermo 24 horas encamado. Hoy se realiza por la muñeca y en dos horas el paciente cuenta con una calidad de vida muy superior”.

Gregorio Tomás añade que desde 2014, el servicio que más ha crecido es el de Hemodinámica, con la Unidad de Arritmia. “Aquí ya se colocan marcapasos o desfibriladores anatómicos”. También “contamos con un doble gabinete de imagen, más consultas”. Así, en siete años “nosotros ofrecemos más prestaciones, más calidad” en todos los aspectos, pero con el mismo personal, lo que supone que éste debe estar más formado y preparado.

Finalmente, hablamos con María José Soto sobre el difícil papel de los enfermeros ante los familiares de los enfermos que en ocasiones complican la vida a muchos profesionales con demandas fuera de lugar y exigencias con salidas de tono incluidas. Para la supervisora de la Unidad 54, “los familiares siempre aportan, son las mejores personas que nos pueden contar cosas sobre el paciente. Es cierto que hay familiares más demandantes y otras no tanto. Pero quiero dejar claro, que nosotros estamos por el paciente, trabajamos para gestionar su dolor, procurando empatizar con él y comprenderle en ciertas situaciones. Con el familiar no es lo mismo; debe ser siempre respetuoso, pero a veces nos encontramos con malas formas. En esos casos, debemos imponer nuestra figura profesional con autoridad y tomar determinadas decisiones”.

María José Soto hace especial mención a la atención de cuidados paliativos puesto que en la Unidad 54 existen ciertas habitaciones destinadas a enfermos con expectativa de vida inferior a los seis meses, “y en muchos casos, por desgracia, nos encontramos con personas muy jóvenes”. Se trata de personas a las que hay que dedicar su tiempo, acompañarles “en todo lo que podamos y ofrecerles lo mejor de nosotras”. Laura Quesada es la enfermera que normalmente trabaja en este campo dentro de la Unidad de Hospitalización 54 del Hospital Universitario Santa Lucía de Cartagena.

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