Juan Salinas: “la evolución de la tecnología sanitaria es imparable”

La serie de televisión Pure Genius, en muchos de sus aspectos, está a un paso de convertirse en una absoluta realidad de mano de los avances tecnológicos que se están acentuando en el campo médico en la última década gracias a la nanotecnología, la inteligencia artificial o la información médica tecnológica; conceptos para muchos desconocidos pero que ya se hacen presentes y son parte fundamental en el devenir de la gestión hospitalaria en medio mundo. El doctor Juan Salinas Ramos, especialista en oncología radioterápica  y jefe de servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Santa Lucía de Cartagena (España), ofrece para Dulces de Prensa un pormenorizado resumen del avance, a lo largo de los siglos, de la tecnología aplicada a la medicina.

En el año 4.000 Antes de Cristo, apareció por vez primera la palabra “médico”. Se encontró en un anillo babilónico. El oscurantismo, el esoterismo, la mitología… se cebaron con la medicina durante siglos, siglos y siglos. Los chinos impulsaron los primeros conocimientos, apuntalaron unos cimientos que empezaron a tomar consistencia a partir del siglo V de nuestra era. Pero durante más de mil años, los avances son lentos, poco firmes. Sirvieron, no obstante, como afirma Juan Salinas, para “sentar las bases de la medicina actual”.

Porque, efectivamente, el siglo XVIII ofrece realmente los albores de la medicina que hoy conocemos, gracias a diversos descubrimientos médicos y a las primeras cirugías y vacunas, y al aporte personal de profesionales como Samuel Hahnemann (químico y médico, fundador de la homeopatía).

El siglo XIX supuso “un cambio importante en el ámbito de la tecnología médica) con descubrimientos como la listeria, el éter, las primeras transfusiones de sangre, intervenciones quirúrgicas. Rudolf Virchow descubrió la patología celular (se le considera el padre de la medicina social), se empezó a hablar de enfermedades provocadas por gérmenes, de rayos X. Fueron cien años fundamentales que abrieron las puertas a un nuevo siglo cargado de esperanza para el futuro del ser humano.

El primer cuarto del siglo XX vio nacer los primeros equipos radiométricos para electrocardiogramas, se conoció (o descubrió) el primer caso de Alzheimer, empezaron a conocerse la existencia de las vitaminas, de la insulina, asistencia epidural, laparoscopias…

El segundo cuarto, a pesar de la II Guerra Mundial y las consecuencias en Europa de la Gran Guerra, los avances tecnológicos fueron “notables” y se sucedieron a buen ritmo”, como asegura Juan Salinas. Grandes hitos fueron: respiración asistida, quimioterapia, ventosas para los partos, máquinas de diálisis y circulación extracorpórea, desfibriladores, marcapasos. “Fundamental fue la aparición de lo que hoy se conoce como Paracetamol e incluso surgieron los primeros hallazgos sobre clonación”.

Desde la década de los 60 hasta el final de siglo XX, la evolución tecnológica sanitaria fue imparable, constante y portentosa. Algunos de los hitos que destaca Juan Salinas, por orden cronológico, son los siguientes: trasplante de corazón, pulmón e hígado, corazón artificial, ecografía, prótesis mecánicas con movilidad, anticonceptivos, informatización (años 60), resonancia magnética nuclear, tac, liposucción, cirugía láser, primer medicamento para enfermedad viral, tratamientos para evitar rechazos de órganos, fin de la viruela (años 70), conocimiento del genoma humano, Prozac, insulina, separación de siameses (años 80), enfermedades coronarias, sten, control de administración de medicamentos, desfibriladores automáticos, clonación de una oveja, células madre (años 90).

Innovación en el siglo XXI

Juan Salinas recalca que el siglo XXI está siendo el de la verdadera innovación en el cambio de la tecnología sanitaria, y lo está siendo en múltiples aspectos y todos ellos tendentes a mejorar la calidad de vida del paciente así como al aumento de esa esperanza media de vida.

En el terreno de la imagen, la evolución en todos los niveles ha sido más que sobresaliente. Mejor resolución, intervenciones guiadas por imágenes de alta calidad, intervención a distancia a través de imágenes, mejores ecografías, imagen de medicina nuclear, tac, pet (para detección de tumores y metástasis), desarrollo de la fibra óptica para ver el interior del organismo, posibilidad incluso de realizar ecografías dentro del bronquio, mejores colonoscopias, gastroscopias, así como la aplicación de la imagen dentro de quirófano.

Juan Sainas también destaca el avance en el campo de los dispositivos médicos, “que ahora son desechables, en muchos casos se fabrican a través de impresoras digitales 3D, mejores máquinas de anestesia (y mucho más seguras), perfeccionamiento de la monotorización del paciente.

El campo de los implantes y las prótesis está en pleno desarrollo gracias a materiales más adecuados, mayor control de calidad, el desarrollo del ojo biónico conectado al cerebro, fabricación de los primeros exoesqueletos. También está siendo fundamental el camino que está recorriendo en esta última década la producción de órganos, mediante la clonación a través de células madre o con impresoras 3D (se evitan rechazos), creación de órganos a través de células de la piel, bioimpresión, fabricación de oídos iónicos…

Todo esto, que parece ciencia ficción, o que hace veinte años así lo consideraríamos, está siendo una realidad, especialmente potenciado por “el profundo avance de la cirugía robótica” que está permitiendo que brazos robóticos realicen intervenciones quirúrgicas extremadamente delicadas.

El campo de la radioterapia ha evolucionado especialmente, algo que recalca Juan Salinas, gracias a equipos muy precisos. “Ahora podemos radiar de forma muy concentrada y no dañamos órganos sanos; además, evitamos muchas cirugías”. La telemedicina ha supuesto el avance en estudios médicos a distancia, monotorizaciones remotas, almacenamiento digital de la historia clínica de los pacientes.

El proceso es imparable, y nos dirigimos hacia lo que hoy consideramos aún salido de un filme de ciencia ficción. Pero la realidad dibujada en cine o televisión, en series como Pure Genius llega a acelerones constantes y contundentes. Hoy ya no es descabellado hablar de holografías, de diagnósticos genéticos, de intervenciones genéticas o de nanotecnología, información médica tecnológica, control de salud personalizada por cada paciente a través de weareables altamente sofisticados (health 2.0) o inteligencia artificial.

 

 

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