Camino del Cid, camino de la gloria

Recorrer la península ibérica de noroeste a sureste puede suponer vivir una de las experiencias más gratificantes para el ser humano; y si lo hacemos bajo el itinerario marcado siglos atrás por el Cid Campeador, la sensaciones puede ser sublimes y no solo desde una única perspectiva turística. Gracias al denominado Camino del Cid, de unos 2.000 kilómetros, y para el que necesitaremos invertir entre 15 y 25 días (depende de cómo lo afrontemos), viviremos de cerca nuestra Historia, nuestro patrimonio natural, monumental y artístico, nuestra rica y deliciosa gastronomía… (toda la información extraída de http://www.caminodelcid.org) .

El Camino del Cid es un itinerario turístico cultural que atraviesa España de noroeste a sudeste y sigue las huellas literarias e históricas de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, el famoso caballero medieval del siglo XI. La principal guía de viaje de este itinerario es el Cantar de mío Cid, el gran poema épico medieval hispánico que narra las aventuras del Campeador, escrito a finales del siglo XII o principios del siglo XIII. Los lugares, parajes y castillos que aparecen en el Cantar de mío Cid forman la columna vertebral de este itinerario. También recorre algunos lugares que no aparecen en el Cantar pero que están vinculados a la figura histórica del Cid.

El Camino del Cid es un gigantesco escenario de más de 2000 kilómetros; con ocho Patrimonios de la Humanidad de origen medieval: la Catedral y el Camino de Santiago, en Burgos; el Mudéjar Aragonés, en las provincias de Teruel y Zaragoza; el Tribunal de las Aguas y la Lonja de la Seda (en Valencia); la Fiesta de la Mare de Déu de la Salut, en Algemesí (Valencia); y el Palmeral y el Misteri, ambos en Elche. Además, dentro del Camino del Cid hay 39 poblaciones declaradas Conjunto Histórico y/o Artístico.

A su paso, el Camino del Cid atraviesa más de 70 espacios naturales protegidos por la Red Natura 2000. Los sabinares relictos del Arlanza (Burgos), el río Duero (Soria), el Parque Natural del Alto Tajo (Guadalajara), las lagunas de Gallocanta (Zaragoza), la Sierra del Maestrazgo (Teruel y Castellón), la Albufera de Valencia o el Palmeral de Elche (Alicante), entre otros, se alternan para configurar un mosaico de valles, páramos, ríos y montañas que desembocan  en las playas del Mediterráneo.

De las 387 poblaciones integradas en la ruta 152 tienen menos de 100 habitantes. Muchos descienden directamente de los primeros colonos que se asentaron en estas tierras y las dominaron en condiciones precarias. El gran valor del Camino del Cid es su gente, amable y acogedora.

Gran valor también el que ofrece el Camino desde el punto de vista gastronómico. Setas, arroces, cordero o cabrito asados, guisos de caza, verduras espectaculares, quesos, bacalao, postres dulcísimos, vinos con denominación de origen, horchatas, sabrosos cítricos…

El Camino del Cid está dividido en cinco etapas. Nace en Vivar del Cid y termina el Orihuela (Alicante). Pero además, el Consorcio Camino del Cid (entidad de naturaleza pública sin ánimo de lucro constituida en 2002 e integrada por las Diputaciones Provinciales de Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante, cuyo objetivo es la definición, la dinamización, la divulgación cultural y la promoción turística del Camino del Cid) nos ofrece ampliaciones a modo de rutas circulares o anillos, así como dos posibles ramales.

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Las cinco etapas del Camino

1.- EL DESTIERRO:

Desde Vivar del Cid (Burgos) hasta Atienza (Guadalajara)

Provincias: Burgos, Soria, Guadalajara

Kilómetros: 356.

Este tramo sigue en líneas generales los primeros días del destierro del Cid narrados en el Cantar, aunque también incluye otros pasajes del poema, como la Afrenta de Corpes. El Cid, desterrado, sale de Vivar con un puñado de caballeros y la orden real de abandonar Castilla en nueve días, plazo que el Cid utilizará para dejar a sus hijas y a su mujer en el monasterio de San Pedro de Cardeña, pertrecharse, y reforzar su reducido grupo de fieles alistando a nuevos caballeros y soldados.

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2.- TIERRAS DE FRONTERA: GUADALAJARA – SORIA – ZARAGOZA

Desde Atienza (Guadalajara) hasta Calatayud (Zaragoza)

Provincias: Guadalajara, Soria y Zaragoza.

Kilómetros: 254.

Desterrado por el rey Alfonso VI, el Cid abandona Castilla y entra de noche, para no ser descubierto, en los territorios de la antigua taifa de Toledo. Este tramo comienza en Atienza, por entonces un puesto de avanzada musulmán y según el Cantar una peña “muy fuerte”, y prosigue hacia el Henares, donde los desterrados, necesitados de víveres, toman una población fortificada, identificada como Castejón de Henares o tal vez Jadraque. Al mismo tiempo Álvar Fáñez, el lugarteniente del Cid, se lanza con doscientos caballeros a saquear el valle; esta correría es el argumento del Ramal de Álvar Fáñez. La ruta prosigue hacia el noroeste, atravesando el desolado páramo de Layna, hacia el valle del Jalón, por un trazado muy bien descrito en el Cantar de Mío Cid. Las plazas musulmanas que pueblan su ribera, dedicadas a la agricultura, se ven obligadas a mantener a las tropas del Cid.

Este tramo también recoge una parte de los itinerarios seguidos por Jimena, sus hijas y la hueste del Cid en sus viajes a Castilla y Valencia; su epicentro es la fortaleza fronteriza de Medinaceli.

 

3.- LAS TRES TAIFAS: ZARAGOZA – TERUEL – GUADALAJARA

Recorrido: Desde Calatayud (Zaragoza) hasta Cella (Teruel).

Provincias: Zaragoza, Guadalajara, Teruel.

Kilómetros: 297.

El Cid libró su primera gran batalla literaria (es decir, según el Cantar) contra un ejército musulmán en Alcocer, hoy un despoblado cerca de Ateca. La victoria cayó del lado de las huestes del Cid y el propio Rodrigo llegó, persiguiendo a uno de los generales derrotados en el combate, hasta las puertas de Calatayud, a 15 kilómetros, y es aquí donde empieza la ruta: 300 intensos kilómetros de paisajes, historia, arte y aventura, recorriendo viejos y agrestes territorios que formaban parte de tres reinos musulmanes o taifas, y entre cuyos hitos destacan cuatro importantes complejos amurallados medievales: Calatayud, Daroca, Molina de Aragón y Albarracín.

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4.- LA CONQUISTA DE VALENCIA: TERUEL – CASTELLÓN – VALENCIA

Desde Cella (Teruel) hasta Valencia (Valencia)

Provincias: Teruel, Castellón y Valencia.

Kilómetros: 202.

Este itinerario comienza en Cella, el lugar que el Cid elige, según el Cantar, para reunir a quienes quieran ayudarle a conquistar Valencia, y sigue sus huellas por las numerosas localidades de la actual Comunidad Valenciana tributarias del Cid histórico o conquistadas según el Cantar por el Campeador. La ruta se desliza hacia Valencia siguiendo en general el curso del río Palancia: es en su valle donde nos encontramos con Jérica -conquistada según el Cantar por el Cid y que históricamente tributaba al Campeador- o Segorbe -igualmente tributaria pero que en el Cantar sirve de acomodo a un ejército de 3.000 caballeros musulmanes que se desplaza a Alcocer para entrentarse al Cid. La ruta desemboca inevitablemente en el Mediterráneo, primero en Sagunto -en el Cantar convertida anacrónicamente en cuartel general del Cid durante tres años- y El Puig, un punto estratégico a 15 kilómetros de Valencia conquistada literaria e históricamente (en 1092) por el Cid. En 1237 Jaime I hizo lo propio, y en ambos casos su ocupación fue determinante para la conquista de la ciudad.

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5.- LA DEFENSA DEL SUR: VALENCIA – ALICANTE

Recorrido: Desde Valencia hasta Orihuela (Alicante).

Provincias: Valencia y Alicante.

Kilómetros: 230.

En este recorrido, la historia prevalece sobre la literatura. El poeta que escribió el Cantar no encontró una potente trama argumental al unir en uno solo los dos destierros a los que, históricamente, Alfonso VI condenó al Cid: el primero, en Castilla, en 1081, y el segundo, mucho más duro y determinante, estando el Cid en Alicante, en 1088. Esta ruta recupera ese episodio histórico y algunos otros que tienen que ver con la defensa del peligro almorávide que venía del Sur.

Tras abandonar Valencia y sus alrededores el viajero se topará con dos de los grandes iconos de este territorio: La Albufera y la huerta valenciana.

Las murallas de Alzira, de origen islámico, nos evocan ese recuerdo. Alzira es una de las ocho poblaciones declaradas conjunto histórico y / o artístico en este recorrido. La siguiente es Xàtiva, que cuenta con un envidiable patrimonio histórico-artístico encabezado por su castillo, cuya estampa es una de las más impresionantes del Camino del Cid. Desde Ontinyent iniciamos el ascenso a Bocairent, una de las villas más espectaculares del Camino del Cid, por una carretera serpenteante.El Camino del Cid entra en la provincia de Alicante por Banyeres de Mariola. Su castillo es el primero de una línea defensiva de origen almohade que continúa por Biar, Villena, Sax, y Petrer hasta llegar a Elche, una ciudad donde se concentra un importantísimo legado histórico y patrimonial que se remonta a la Antigüedad, con soberbios ejemplos de origen medieval entre los cuales destaca su Palmeral, declarado Patrimonio de la Humanidad. Desde Elche continuamos descendiendo hasta el Bajo Vinalopó. La aridez del paisaje contrasta con los fértiles campos cultivados y la presencia generalizada de palmerales: un territorio densamente poblado que finaliza simbólicamente en el extremo sur del ámbito de influencia del Cid: la monumental Orihuela.

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Ramales y anillos del Camino

RAMAL DE ÁLVAR FÁÑEZ: GUADALAJARA

Recorrido: Desde Villaseca de Henares o desde Castejón de Henares (Guadalajara) hasta Guadalajara.

Este ramal se plantea como una escapada de un día con dos localidades protagonistas: Hita y Guadalajara. En general el camino discurre sin sobresaltos por la vega del río Badiel.

 

ANILLO DE GALLOCANTA ZARAGOZA – TERUEL

Recorrido: Desde Daroca (Zaragoza) hasta Daroca (Zaragoza) (Ruta circular)

Se trata de un anillo muy interesante desde el punto de vista natural. La laguna de Gallocanta es un impresionante sistema lagunar jalonado de pequeños pueblecitos. Es una de las lagunas saladas más extensas de Europa Occidental y posee una gran diversidad biológica.

Las poblaciones, desde la antigüedad, estaban fuertemente defendidas; esto explica la densidad de castillos existentes: Santed, Gallocanta (apenas vestigios), Berrueco, Tornos… La mayor parte son de origen medieval pero se asientan sobre restos más antiguos. También hay interesantes yacimientos celtíberos, como el de El Castellar,

 

ANILLO DE MONTALBÁN TERUEL

Recorrido: Desde Calamocha (Teruel) hasta Calamocha (Teruel) (Ruta circular)

La ruta comienza en Calamocha, donde el Cid histórico acampó en 1088 con un poderoso ejército, y prosigue por carreteras tranquilas hasta Monforte de Moyuela, donde encontramos el primero de los tres castillos de importancia de este anillo. El segundo es Huesa del Común, un castillo roquero muy atractivo que custodia una muela ideal para la escalada libre. Huesa es una población pequeña en la que merece la pena detenerse: al castillo se asciende por una senda escarpada que explica por sí sola el emplazamiento defensivo de la fortaleza. La ruta prosigue por pequeños pueblos como Plou -con el aspecto casi fantasmal de sus tenadas abandonadas – o La Hoz de la Vieja, que ofrece una impresionante panorámica. Montallbán es el epicentro de este viaje: se trata de un pueblo monumental. Sobresalen a ojos del viajero sus callejuelas, las poderosas vistas, su castillo en ruinas y la Iglesia de Montalbán, una mole gótico-mudéjar, sede de la Encomienda Mayor de Santiago. Montalbán se encuentra dentro del Parque Cultural del Río Martín, un espacio natural de cañones y cortados que se extiende hacia el noreste, siguiendo el cauce del río Martín, por lo que puede ser el inicio a otras excusiones por el territorio de las llamadas Cuencas Mineras. El río Martín aparece citado en el Cantar, donde se informa de que todo el valle tributaba al Cid. No sabemos en qué poblaciones pensaba el poeta, posiblemente en algunas situadas más allá de Montalbán, pero a nosotros nos toca regresar a Calamocha por Martín del Río, donde nace este curso de agua, y por otros pueblos insertos en los parajes naturales de la Sierra de Fonfría y los las lomas yesíferas de Barrachina y Cutanda.

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ANILLO DEL MAESTRAZGO CASTELLÓN – TERUEL

Recorrido: Desde Rubielos de Mora (Teruel) hasta Rubielos de Mora (Teruel) (Ruta circular)

El Maestrazgo es uno de los territorios de mayor intensidad natural del Camino del Cid. Se trata de un amplio territorio, muy montañoso, que abarca las provincias de Teruel y de Castellón. Hasta el siglo XII permaneció en manos de señores musulmanes

La ruta comienza en Rubielos de Mora o bien Montanejos, aunque puede iniciarse en cualquier otro punto al ser una ruta circular y atraviesa pueblos singulares –Nogueruelas, Linares de Mora y Mosqueruela– hasta llegar a La Iglesuela del Cid, donde varias leyendas nos recuerdan la huella que ha dejado el héroe en esta pequeña población. Nuestra siguiente parada es La Pobla del Bellestar, la que fuera frontera histórica entre los reinos de Aragón y de Valencia, y a continuación Villafranca del Cid, o Vilafranca: una población histórica del Maestrazgo con múltiples recursos turísticos. Desde Vilafranca iniciamos el descenso hacia Onda, no sin antes detenernos en localidades como la fortificada Culla, que en el siglo XI fue la punta de lanza aragonesa en pleno territorio musulmán, Benasal o Atzeneta del Maestrat.

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ANILLO DE MORELLA TERUEL – CASTELLÓN

Recorrido: Desde La Iglesuela del Cid (Teruel) hasta La Iglesuela del Cid (Teruel) (Ruta circular)

Se trata de un amplio territorio, muy montañoso, que abarca las provincias de Teruel y de Castellón. Hasta el siglo XII permaneció en manos de señores musulmanes. Fueron los reyes aragoneses quienes lo conquistaron, para lo cual se ayudaron de caballeros templarios, que recibieron estos territorios como recompensa, quedando bajo la jurisdicción del Gran Maestre de la orden militar del Temple, de ahí su nombre

El recorrido nos descubre algunas de las poblaciones más interesantes del Maestrazgo a través de tranquilas carreteras. La Iglesuela del Cid, Cantavieja, Mirambel y Morella son Conjunto Histórico y/o Artístico. El paisaje, de una gran belleza, abrupto y montañoso, parece modelado en piedra, y se alterna con pastos, prados y monte bajo con pinares y carrascas

 

RAMAL DE CASTELLÓN VALENCIA – CASTELLÓN

Recorrido: Desde Sagunto / Sagunt (Valencia) hasta Castellón de la Plana.

En la época del Cid la costa de Castellón era esencial para preservar la integridad de Valencia, por lo que el Cid conquistó -histórica y literariamente- algunas de estas poblaciones, como Sagunto o Almenara.

Este pequeño ramal une la milenaria Sagunto (que junto con Burriana y Castellón son las tres poblaciones declaradas Conjunto Histórico y/o Artístico) con Castellón, y transcurre bajo la sombra de las sierras que corren paralelas a la costa, por cultivos de naranjos y junto a suaves y cálidas playas. Se trata de un corto recorrido por la costa, principalmente castellonense, que conduce al viajero sin prisa a algunas playas sorprendentemente tranquilas durante buena parte del año, como las de Burriana, Chilches o Nules, mientras imagina, ante la visión de las fortalezas de Sagunto y Almenar, las peripecias del Cid o el desamparo de los habitantes musulmanes locales al paso de los distintos ejércitos y mesnadas que recorrieron esta zona durante la Edad Media, sujeta igualmente a los ataques de los piratas

El Cantar del Mío Cid

El mayor de los cantares de gesta españoles de la Edad Media y una de las obras clásicas de la literatura europea es el que por antonomasia lleva el nombre del héroe: el Mío Cid. Compuesto a finales del siglo XII o en los primeros años del siglo XIII, estaba ya acabado en 1207, cuando cierto Per Abbat (o Pedro Abad) se ocupó de copiarlo en un manuscrito del que, a su vez, es copia el único que hoy se conserva (falto de la hoja inicial y de dos interiores), realizado en el siglo XIV y custodiado en la Biblioteca Nacional de Madrid. La datación del poema allí recogido viene apoyada por  una serie de indicios de cultura material, de organización institucional y de motivaciones ideológicas. Más dudas plantea su lugar de composición, que sería Burgos según unos críticos y la zona de Medinaceli (en la actual provincia de Soria), según otros. La cercanía del Cantar a las costumbres y aspiraciones de los habitantes de la zona fronteriza entre Castilla y Al-Andalus favorece la segunda posibilidad.

El Cantar de mío Cid se basa libremente en la parte final de la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, desde que inicia el primer destierro en 1081 hasta su muerte en 1099. Aunque el trasfondo biográfico es bastante claro, la adaptación literaria de los sucesos es frecuente y de considerable envergadura, a fin de ofrecer una visión coherente de la trayectoria del personaje, que actúa desde el principio de un modo que el Campeador histórico sólo adoptaría a partir de 1087 y, sobre todo, del segundo destierro en 1088.Por otra parte, el Cantar desarrolla tras la conquista de Valencia toda una trama en torno a los desdichados matrimonios de las hijas del Cid con los infantes de Carrión que carece de fundamente histórico. Así pues, pese a la innegable cercanía del Cantar a la vida real de Rodrigo Díaz (mucho mayor que en otros poemas épicos, incluso sobre el mismo héroe), ha de tenerse en cuenta que se trata de una obra literaria y no de un documento histórico.

 

 

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