Parece una moda, un nuevo hábito alimenticio saludable, deseable y exportable. Hoy es ya mucho más común que hace unos años el mundo vegetariano, el mundo vegano. No dejan de proliferar locales de restauración que cumplen con las características de los más exigentes. Comer sano, comer bien, comer respetando el medio ambiente, comer sin necesidad de explotar, maltratar y sacrificar, a veces de manera brutal, a millones y millones de animales cada día en las granjas industriales. Todo ello además contribuye a que cuidemos nuestro propio cuerpo. Pero todavía muchos nos saben o no son capaces de discernir entre una opción u otra.

El vegetarianismo es un tipo de alimentación consistente en la eliminación de la carne, y en determinadas ocasiones puede optarse por el consumo de alimentos de origen animal (como es el caso de la leche y los huevos, y también de otros de procedencia animal como la mantequilla o la gelatina), o bien de su eliminación completa. Es decir, es un régimen o dieta cuyo plan de comidas es fundamentalmente vegetal: plantas, verduras, frutas, legumbres, granos integrales, semillas y frutos secos. El veganismo no solo se trata de una dieta u opción alimentaria de origen exclusivamente vegetal, es también un estilo de vida, el cual se basa en el respeto hacia los animales, considerándolos como individuos con intereses que merecen ser respetados. Es decir, es un tipo de vida más sano y respetuoso tanto con los animales como con la Naturaleza. Además, este respeto no solo es único en la alimentación que se siga, sino que también se tiende a evitar vestirse o calzarse con vestimentas de origen animal.

Pero, ¿significa que el vegetariano o vegano se alimente mejor que el resto? Mucho se habla de alimentación y su repercusión directa en múltiples tipos de cáncer. Cierto es que evitar grasas animales es altamente beneficioso para nuestro organismo, según fuentes consultadas por DdP. Expertos nutricionistas así lo avalan, pero también se advierte sobre las dramáticas consecuencias que tiene para la humanidad el consumo de alimentos transgénicos que se han ‘apoderado’ de nuestros supermercados y lineales de productos alimenticios.

Los alimentos transgénicos son aquellos que han sido producidos a partir de un organismo modificado mediante ingeniería genética y al que se le han incorporado genes de otro organismo para producir las características deseadas. Diversos estudios dejan de manifiesto que existe una relación directa entre este tipo de alimentos y el desarrollo del cáncer, especialmente el colorrectal.

Pero, ¿cuál es esa comida transgénica que debemos evitar? Son muchos y entre los más destacados, la alfalfa (la ingerimos a través de la carne de vaca), maíz y jarabe de maíz (presente en los helados), soja, enzimas que se utilizan en la producción de alimentos como cerveza, zumos, cuajo de la leche para hacer queso, leche, calabacín, remolacha dulce, tomates, aceite vegetal, aspartamo, carne de vaca (La mayoría de la carne no contiene solamente alfalfa genéticamente modificada. También contiene maíz y soja genéticamente modificados)… Para más información al respecto, recomendamos la lectura del libro La ruleta genética, de Jeffrey Smith.

Evidentemente, el vegano o vegetariano no está a salvo de las manipulaciones de la industria agroalimentaria global, más bien todo lo contrario, puesto que vegetales, semillas y múltiples frutas que se ofrecen están manipulados y esa manipulación no es muy deseable. Por ello, y como primera conclusión, si lo que deseamos es cuidar nuestra alimentación, lo básico es comprar productos limpios, sean de la procedencia que se sean, productos ecológicos certificados.

como-comer-sano-e1415293075562

Por otra parte, recientemente la Organización Mundial para la Salud (OMS), ha hecho público un informe que sentencia que el consumo de carne procesada causa cáncer colorrectal, productos como el bacon, las salchichas o el embutido. El documento los incluye en la misma categoría que el alcohol o el tabaco, aunque no quiere decir que sean igual de peligrosos o cancerígenos. Según los expertos, “estos productos no deberían formar parte de nuestro patrón de alimentación habitual”. No obstante, un estudio reciente de la OCU resalta que los españoles han aprendido a comer mejor al aumentar la compra de frutas, verduras y pescados, a la vez que han reducido la de bollos, postres y bebidas azucaradas.

Para la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas, una alimentación saludable es “aquella que permite alcanzar y mantener un funcionamiento óptimo del organismo, conservar o restablecer la salud, disminuir el riesgo de padecer enfermedades (cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes), asegurar la reproducción, la gestación y la lactancia, y que promueve un crecimiento y desarrollo óptimos. Debe ser satisfactoria, suficiente, completa, equilibrada, armónica, segura, adaptada, sostenible y asequible”.

comer-sano-2

Teniendo en cuenta la opinión de los expertos y de organismos como la OMS o la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, esta sería la lista de los alimentos que deberíamos incluir en nuestra dieta y aquellos que conviene evitar.

Alimentos saludables

Dentro de esta lista tienen una especial mención los alimentos de origen vegetal fresco. Así consta además en la guía denominada “Plato para comer saludable” que ha elaborado la Universidad de Harvard.

-Verduras y hortalizas. Que sean frescas (de temporada, preferiblemente) y se cocinen en casa, como tomates, lechugas, cebollas, zanahorias, repollo, brócoli, calabacín, berenjenas, calabazas (de origen ecológico, a poder ser). Las patatas no se consideran frutas ni hortalizas. En este caso, la OMS recomienda para verduras, hortalizas y frutas una ingesta mínima de 400 gramos diarios (cinco piezas o porciones).

-Frutas. En este apartado se incluyen de todo tipo, de temporada y frutas tropicales. Aquí hay dos excepciones: beber un zumo de fruta no es lo mismo que comer la fruta, del mismo modo que la mermelada de fruta tampoco equivale a una ración de la misma.

-Cereales integrales. Aquí se encuentran el maíz, mijo, avena o trigo integral no procesados que se pueden encontrar en productos como el pan o la pasta, así como el arroz integral.

-Alimentos proteicos. Este grupo engloba las carnes blancas (aves, conejo), pescados, legumbres, huevos y los frutos secos. Expertos nutricionistas destacan especialmente las legumbres: “Son el grupo alimenticio que más porcentaje de proteínas tiene en peso seco, es decir, 100 gramos de lentejas tiene más proteínas que 100 gr de carne”, añade Revenga.

 

Alimentos a evitar

A diferencia de la tradicional pirámide alimenticia, donde los refrescos, la crema de cacao o las patatas fritas aparecen situados en la cúspide, los expertos nutricionistas señalan que en realidad “estos alimentos no forman parte de un patrón de alimentación saludable”.

-Carnes procesadas. Como antes hemos mencionado, son las salchichas, el embutido, el bacon, la carne enlatada o incluida en productos precocinados, entre otros.

-Bebidas azucaradas. Son los denominados refrescos (de cola, naranja, limón…).

-Snacks. Son las patatas fritas y similares, el maíz frito y los revueltos de frutos…

-Bollería industrial. Más allá de los bollos como el cruasán y la magdalena, las galletas también están incluidas en este apartado. Pan de molde blanco. Y por extensión, todos aquellos productos que no formen parte de la bollería industrial y contengan harinas blancas refinadas.

-Bebidas alcohólicas. Aquí se incluyen también la cerveza y el vino.

 

Según los expertos consultados por DdP, el consumo excesivo de grasas en la dieta se ha relacionado con una mayor  probabilidad de la aparición de cáncer de mama, colon, pulmón y próstata. Mientras que una dieta con exceso de proteínas, principalmente de origen animal, se ha relacionado con un aumento de la incidencia de cáncer de colon y próstata. El alcohol es un factor de riesgo  importante para la aparición de tumores de diverso tipo, y  la combinación de alcohol y tabaco, tiene un efecto sinérgico sobre el riesgo de padecer un tumor, y en concreto con cáncer colorrectal.

Además, la forma de procesar y conservar los alimentos se ha relacionado con el aumento de la incidencia de ciertos tipos de cáncer. En los procesos de ahumado, asado o fritura se  produce compuestos heterocíclicos como los benzopirenos y las aminas aromáticas que se han relacionado con un aumento del riesgo para padecer cáncer de esófago y estómago.

Por otro lado, las frutas y verduras han demostrado un efecto protector frente al desarrollo de la mayoría de los tumores; la fibra ha demostrado, por su parte, un importante papel protector frente al cáncer de colon y recto.

dieta_mediterranea

Top Alimentos buenos y malos

En resumen, los Top Alimentos que previenen el cáncer podrían ser: brócoli, repollo, jengibre, zanahorias, té verde, avena, centeno, cebada, tomates, arándanos, lentejas, garbanzos o arroz integral. En su contra, los Top Alimentos que aumentan el riesgo de cáncer: carnes a la parrilla, hamburguesas, bistecs, frituras, aceites hidrogenados, azúcares refinados, margarinas, comidas grasas, alcohol, queso, carnes curadas, salchichas…

El Instituto Americano para la prevención del cáncer en conjunto con el Fondo Nacional para la Investigación del Cáncer de Estados Unidos, a través del Informe “Alimentos, Nutrición y Prevención del Cáncer: Una Perspectiva Global”, ofrece una serie de recomendaciones dietéticas, nada desdeñables.

Aquí un resumen:

-Elegir dietas basadas predominantemente en vegetales, ricas en variedades de verduras y frutas, legumbres, y alimentos almidonados mínimamente refinados.

-Mantener un peso corporal “razonable”, con un IMC entre 19 y 25 kg/m2.

-Dedicar 1 hora al día a caminar rápido o a un ejercicio similar. Ejercitarse vigorosamente 1 hora a la semana si la actividad laboral es de intensidad baja o moderada.

-Comer diariamente 400-800 gramos o 5 o más raciones de verduras y frutas variadas, durante todo el año.

-Comer diariamente 600-800 gramos o más de 7 raciones de cereales, legumbres, raíces y tubérculos. Elegir los menos procesados.

-Limitar el consumo de azúcar refinado.

-Limitar las bebidas alcohólicas.

-Limitar la ingesta de carnes rojas, si no es posible del todo, menos de 80 gramos al día.

-Limitar la ingesta de alimentos grasos, especialmente los de origen animal.

-Limitar la ingesta de alimentos salados, limitar el uso de sal en la mesa y la cocina.

-Reparar al comprar e ingerir alimentos en la forma de preservación y conservación de los alimentos, limitaciones de aditivos alimentarios, residuos de pesticidas y otros contaminantes químicos en los alimentos, evitar los alimentos carbonizados, como asados. Evitar el uso de suplementos alimenticios innecesarios.

En definitiva, y como conclusión a lo analizado por Dulces de Prensa (DdP), es necesario, si queremos cuidar nuestro cuerpo, evitar evidentemente el alcohol y tabaco, así como los azúcares en todas sus formas (zumos, bollería), la grasa animal, en todas sus formas, las carnes procesadas, las carnes curadas, las carnes rojas, la sal, así como las frutas y vegetales transgénicos o todo tipo de productos transformados genéticamente, comida preparada o precocinada… Expertos nutricionistas consideran que ahí está la clave en el repunte de ciertos tipos de cánceres. Las rutinas diarias no están contribuyendo a una alimentación saludable, precisamente.

Así pues, nuestra misión principal debería ser, siempre y cuando queramos vivir más y mejor, cuidar nuestro templo, cuidar nuestro cuerpo.

grasas

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s