Cambio climático: el apocalipsis está muy cerca

El apocalipsis se acerca… ¡Pero de verdad! No hablamos de ciencia ficción, ni de algo que por manido, se aleje de la más absoluta realidad. La humanidad se enfrenta a algo que ha generado, y lo ha hecho de forma tan destructiva que es difícil frenar unas consecuencias que ya se están produciendo, y de qué forma. Las pruebas del cambio climático, a pesar de que hoy día las grandes multinacionales, los magnánimos grupos de poder y las facciones políticas conservadoras apegados a ellos, siguen negando la evidencia, son categóricas y evidentes; solo el más tonto o el más interesado lo negaría; los necios le dan la espalda a la encrucijada medioambiental en la que nuestra acción devastadora ha puesto a la Naturaleza. En Dulces de Prensa DdP, analizamos causas, evidencias y consecuencia.

En internet, en redes y en múltiples informes internacionales, existe muchísima información, y muy documentada, sobre las causas del cambio climático. Intentaremos concretar algunos aspectos para aclarar por qué se está produciendo pero sobre todo, y más importante, por qué no evitamos que se siga destruyendo nuestro planeta.

Según explica www.cambioclimaticoglobal.com, la energía recibida por la Tierra desde el Sol, debe de estar en balance con la radiación emitida desde la superficie terrestre, o sea, debe haber un equilibrio energético. Cualquier factor que genere un cambio sostenido entre la cantidad de energía que entra al sistema (en este caso la Tierra y su atmósfera) y la energía que salen del sistema, puede generar un cambio climático. La actividad humana desde la Revolución Industrial ha influido principalmente sobre la emisión de CO2 y otros gases de invernadero que han ayudado a amplificar el efecto invernadero natural. Una de las muchas amenazas a los sistemas que sustentan la vida, resulta directamente del aumento en la utilización de los recursos terrestres. En particular, la quema de combustibles fósiles, la tala y quema de bosques, liberan dióxido de carbono. Este gas al acumularse con otros, atrapa la radiación solar cerca de la superficie terrestre, causando una absorción mayor del calor y, por lo tanto, un calentamiento global. El calentamiento global inicia una serie de alteraciones en el balance terrestre, entre ellas, el derretimiento acelerado de las capas de hielo, glaciares y nieves en las altas cumbres de todo el mundo. El agua liberada se acumula finalmente en el mar y  podría en los próximos 45 años, aumentar el nivel del mar lo suficiente como para inundar ciudades costeras en zonas bajas y deltas de ríos.

En los años 90, la comunidad científica constató de forma fehaciente, que los cambios en el planeta se estaban acelerando, y las consecuencias podían ser irreversibles. Bajo presiones, y para responder a la amenaza del cambio climático, la ONU aprobó en 1997 el Protocolo de Kyoto, que fue ratificado por 156 países y, finalmente, rechazado por los mayores contaminantes del mundo: Estados Unidos y Australia. El Protocolo establecía el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en una media del 5,2 por ciento con respecto a los niveles de 1990 para el año 2012. ¡Fracaso absoluto!

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Gases efecto invernadero

¿Es tarde? Las consecuencias del efecto del hombre sobre la Naturaleza siguen siendo terribles pero para revertirlas es fundamental aún reducir las emisiones de seis gases de efecto invernadero que causan el calentamiento globaldióxido de carbono (CO2), gas metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), y los otros tres son gases industriales fluorados:  hidrofluorocarburos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre.

El dióxido de carbono (CO2) proviene del consumo de combustibles fósiles para la producción de energía y de la quema de biomasa por el cambio de uso del suelo (deforestación). Su concentración en la atmósfera se ha incrementado en más de 30%. Es el gas de mayor influencia, responsable de aproximadamente el 70% de lo que sería el calentamiento de la Tierra previsto para los próximos años.

El metano (CH4) se origina en la producción, extracción y manipulación de combustibles fósiles (pérdidas por venteo de pozos de petróleo, escapes de gas natural, minas de carbón al aire libre), de las actividades agropecuarias (cultivos de arroz, aprovechamiento del ganado, suelos agrícolas, en menor medida quema de sabanas, quema de residuos agrícolas, fermentación entérica del ganado, entre otros) y de descomposición de los residuos. La concentración de metano en la atmósfera es hoy 1.5 veces que al inicio de la era industrial.

El óxido nitroso (N2O) en mayor medida proviene de la actividad agropecuaria (uso de fertilizantes sintéticos) y de algunas fuentes industriales.

Durante los últimos setenta años en los países industrializados se han producido grandes cantidades de gases fluorados, particularmente los freones; aunque desde fines de la década pasada, se vienen limitando algunos (sólo los freones) debido al deterioro que causan en la capa de ozono que protege la tierra de los rayos ultravioleta B. Estos gases fluorados son los siguientes: HCF o hidrofluorocarbonados y HCFC o hidroclorofluorocarbonados. Se usan como disolventes, propulsores de aerosoles, refrigerantes y dispersores de espuma. PCF o perfluorocarbonados. La industria los emplea como semi conductores. Son emisiones provenientes de la producción de aluminio por electrólisis. SF6 o hexafloruro de azufre. Es emitido durante la producción de magnesio y se aplica en algunos equipos eléctricos. CFC clorofuorocarbonados o freones, actualmente en proceso de ser eliminados gracias al Protocolo de Montreal.

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Cómo prevenir el cambio

Para evitar el cambio climático o prevenirlo ha de reducirse la contaminación en tiempo récord. No se trata solo de los importantes pequeños gestos cotidianos de consumidores, sino de políticas ambientales a nivel mundial de reducción de gases de efecto invernadero que consigan frenar el calentamiento global de forma eficaz.

Plantación de árboles ‘a lo bestia’. Aunque la deforestación provoca hasta el 20 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero, ampliar el pulmón verde del planeta no sería la solución para evitar el avance del cambio climático, afirma un estudio canadiense publicado en la revista Nature Geoscience. Aunque en realidad se trata de una solución utópica, pues las tierras de cultivo están comiéndose el terreno a consecuencia de la sobrepoblación humana y no permitirían hacerlo.

La ONU (y la ciudadanía concienciada) no deja de sentirse frustrada tras cada cumbre mundial convocada (las denominadas COP) para progresar en la lucha contra el calentamiento global: tímidos avances que finalmente quedan en agua de borrajas. Recientemente la ONU ha advertido de que sin una política interior responsable en materia ambiental no hay posibilidad de acuerdos internacionales milagrosos.

Según la ciencia, la misma línea que siguen las negociaciones climáticas, evitar el cambio climático supone no tanto enfriar el planeta (propuestas originales y hasta estrambóticas de tecnologías imposibles no faltan al respecto) sino evitar que siga calentándose. En concreto, se necesita evitar este siglo el calentamiento de los famosos 2 grados centígrados sobre los niveles preindustriales mediante, sobre todo, la reducción del uso de combustibles fósiles.

Para la responsable de la campaña de cambio climático de Greenpeace España, Aida Vila, las emisiones de gases de efecto invernadero deberían llegar a cero para 2050 y luego mantenerse las emisiones a niveles preindustriales para poder detener el cambio climático.

Básicamente, a juicio de la ONU, pasar a la acción con ciertas garantías de éxito exigiría extender las iniciativas verdes a nivel local, nacional e internacional para que los resultados se alcanzaran a tiempo. En especial, deberían ponerse a la tarea sin demora los mayores emisores como China, Rusia o Estados Unidos y también los países ricos deberían ayudar a combatirlo a los menos desarrollados.

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Año más caluroso, según la NASA

El 2016 será el año más caluroso jamás registrado, superando los datos de 2015, que actualmente es el año que tiene la media de temperatura más elevada de la historia. La NASA advierte que esta dinámica no es un ciclo que sube y baja, sino que ha venido para quedarse. “No hay una pausa o interrupción en el aumento de la temperatura. Las personas que piensan que esto va a terminar están viendo el mundo a través de lentes de color de rosa. Este es un problema crónico que va a padecer la sociedad durante los próximos 100 años”, asegura Gavin Schmidt, director del NASA Goddard Institute for Space Studies.

Ese instituto de la NASA afirma que el planeta se está calentando a un ritmo no experimentado en los últimos 1.000 años, por lo que es “muy improbable” que el mundo vaya a permanecer dentro de los límites de temperatura acordados el año pasado en Paris. Con el calor de este año la temperatura media del planeta ha subido 1.38 Cº más de lo previsto, acercándose al 1.5 Cº puesto como límite de seguridad en la Convención Climática de Paris. De hecho, julio ha sido el mes más cálido de la historia, al menos desde que se tienen registros oficiales desde 1880. “Para mantener las temperaturas por debajo de ese 1.5 Cº de seguridad se necesita un gran y rápido recorte en las emisiones de CO2. Sin embargo es bastante poco probable que eso suceda, pues ni siquiera estamos reduciendo las emisiones para evitar llegar a un incremento límite de 2 Cº”, lamenta Schmidt.

Un estudio reciente desvela que de seguir a este ritmo de emisión durante los próximos cinco años no habría vuelta atrás para recuperar temperaturas más saludables por debajo del 1.5 Cº de seguridad ni para evitar el cambio climático. Según la NASA, el aumento de la temperatura que se registró el siglo pasado es alrededor de 10 veces más rápido que la tasa registrada en el total de los mil años antes. Además, anticipa que durante este siglo XXI el mundo se calentará a una velocidad “al menos” 20 veces más rápido que la media histórica.

 

Terribles consecuencias

Una de las conocidas consecuencias de este calentamiento es el derrite de los polos, algo que aumenta la altura del nivel del mar. Según el estudio del NASA Goddard Institute for Space Studies, es probable que este nivel crezca alrededor de 90 centímetros durante este siglo, y más de 20 metros durante los próximos. Esto provocará, apunta la NASA, que zonas como Oriente Medio y el norte de África sean “inaguantables” para vivir, acelerando la conocida “sexta extinción masiva” de especies animales.

Y según la Comisión Europea, en su web oficial, el cambio climático afecta a todas las regiones del mundo. Los casquetes polares se están fundiendo y el nivel del mar está subiendo. En algunas regiones, los fenómenos meteorológicos extremos y las inundaciones son cada vez más frecuentes, y en otras se registran olas de calor y sequías. Es probable que sus consecuencias se intensifiquen en las próximas décadas. El sur y el centro de Europa sufren cada vez más olas de calor, incendios forestales y sequías. La zona mediterránea se está convirtiendo en una región más seca que la hace todavía más vulnerable a la sequía y a los incendios. En el norte de Europa se está transformando claramente en una zona más húmeda y podrían ser más frecuentes las crecidas en invierno. Las zonas urbanas, donde viven cuatro de cada cinco europeos, están expuestas a olas de calor, inundaciones o aumentos del nivel del mar, y no suelen estar bien equipadas para adaptarse a los cambios climáticos.

 

En resumidas cuentas, y según la comunidad científica, de seguir todo como hasta ahora, y nada indica lo contrario, los principales efectos sobre nuestro planeta (muchos ya se están viendo y estamos viviendo) son los siguientes:

1.- Crecimiento del nivel del agua por la fusión de porciones de hielo polar, lo que originaría la desaparición de Holanda y los Países Bajos, el sur del Estado de Florida y la Bahía de San Francisco en Estados Unidos, así como los alrededores de Beijing y Shangai en China, Calcuta en la India y Bangladesh, donde viven aproximadamente 60 millones de personas. Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) el nivel del mar en el Caribe se aumentará para el año 2060 en 40 cm, esto provocaría que las aguas subterráneas utilizadas para el abastecimiento sean invadidas por el agua salada del mar, ocasionando problemas de disponibilidad de agua dulce para consumo humano, actividades productivas y de turismo.

2.- Aumento de las enfermedades respiratorias, cardiovasculares e infecciosas causadas por mosquitos y plagas tropicales, además de la postración y la deshidratación debida al calor.

3.- Las altas temperaturas generarán un aumento de la demanda del agua potable pero reducirá los niveles de los embalses, causando desabastecimiento.

4.- Escasez de alimentos ante las dificultades de cultivo por la afectación de los suelos y las altas temperaturas.

5.- Extinción de gran cantidad de especies animales a consecuencia de cambios en los ecosistemas. Según el IDEAM, el incremento de la temperatura del mar afectaría notablemente a los corales, los cuales constituyen una especie de salacunas para los peces. Con ello, Colombia se vería afectada la actividad pesquera y la biodiversidad representada en especies endémicas (únicas en el mundo).

6.- Aumento de la intensidad y frecuencia de las lluvias, huracanes y tornados, ante un ascenso en los índices de nubosidad por el incremento de la evaporación del agua.

7.- Disminución del nivel de agua de ríos y lagos debido a la evaporación causada por el aumento de la temperatura.

8.- Éxodo de ecosistemas: la región tropical se extenderá hacia latitudes más altas, y las regiones de bosques y pinos se desplazarán hacia regiones que hoy forman parte de la tundra y la taiga. Por su parte, los ecosistemas costeros tendrán cambios profundos, ya que el alza del mar provocará la inundación de las costas.

9.- Los suelos se tornarán casi desérticos, perdiendo gran parte de sus nutrientes.

10.- El aumento de las temperaturas permitirá la reproducción de ciertos insectos que le causarán enfermedades a las plantas y afectarán los cultivos.

Mientras todo esto empieza a pasar, las evidencias son palpables, muchos siguen negando la existencia de estos desórdenes naturales provocados por el hombre. Los poderes económicos siguen manejando a los supuestos poderes políticos para evitar cambiar la forma de construir nuestro futuro. Y es muy fácil: energías alternativas frente a combustibles fósiles, empezando por desterrar el petróleo y, en consecuencia, todo elemento que se sustente en base a él, empezando por los vehículos. De hecho, desde años y años existen otras formas de mover nuestros turismos, formas más beneficiosas para el medio ambiente, totalmente limpias, pero excesivamente perjudiciales para el orden económico impuesto por las familias que controlan el devenir de este Planeta Tierra que desprende fuego por cualquiera de sus puntos cardinales.

 

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