Castillo del Pinar, real ensoñación natural y gastronómica

A sólo 12 kilómetros de Cartagena, en dirección a Mazarrón, en un entorno de espectacular naturaleza, abrupta pero amable y que abraza a su vez al Mediterráneo, se encuentra el hoy denominado Castillo del Pinar, en la pedanía cartagenera de Perín; una sólida, robusta y bella construcción de finales del siglo XIX que en la actualidad se emerge como acertado restaurante donde el comensal puede disfrutar de unos maravillosos platos casados con una amplísima carta de vinos dentro de alguno de sus románticos y bohemios salones.

William Leverkus. Es el nombre del vicecónsul inglés que a finales del siglo XIX residía en Cartagena. De él fue la idea de levantar esta construcción dentro de su finca de recreo, tal vez para descansar de la ajetreada vida diplomática que por aquellos tiempos rezumaba en Cartagena y La Unión. En el mágico entorno de Perín, donde el aroma  a playa lleva del levante con singular fuerza en las cálidas noches veraniegas, William empezó a edificar, en 1890, partes de la finca y lo hizo a modo de castillo.

Pero la cosa no quedó ahí. La cabeza de Leverkus, un tipo a todas luces singular, tal y como nos cuenta el propietario actual de la finca, José Luis de los Reyes Vidal, en sus estancias en la zona pudo comprobar que de vez en cuando, o con cierta frecuencia en aquella época, llovía torrencialmente… pero el agua se perdía. El tipo era, además de diplomático, ingeniero de minas. Ideó un sistema de conducción de aguas, a modo de presas en las ramblas acompañadas de métodos artesanales de decantación para que el líquido elemento fluyera con absoluta transparencia.

Al final, el sueño de una finca de recreo se transformó en la sede de la compañía de aguas de Cartagena. Primero, The Carthagena Waters Work, más tarde, The Carthagena Mining & Water Company Ltd, entidad que abastecía a la población con agua potable.

Pero remitiéndonos al historiador y documentalista Luis Miguel Pérez Adán, uno de los cronistas oficiales de Cartagena, el castillo “se construyó en la finca de Perín la sede de la compañía, un edificio modernista con un componente telúrico y primitivista de la arquitectura gaudiana”, diseñado por los arquitectos Tomás Rico y Francisco de Paula Oliver.

La denominada “casa de Perín” que se conserva en la actualidad, y que hace las veces de acertado centro hostelero, se sitúa en lo que primitivamente se denominaba “el huerto del inglés”, tal y como apunta De los Reyes Vidal. Es de planta descentrada, consta de una estancia baja y un primer piso, con terraza plana sobre la que se levante, en uno de los extremos, un segundo cuerpo a modo de torre.

Pérez Adán realiza una descripción precisa de este castillo y de algunos de sus aspectos. “Todas las puertas y ventanas son de arcos rebajados y las esquinas de la construcción tienen contrafuertes rematados por pináculos, y los tejados son todo planos”. Respecto a los materiales de construcción, “éstos van desde la piedra a las vigas de hierro y hormigón de cemento armado, maderas de pino de Canadá y mármol, lo que le confiere a esta construcción un aspecto de fortaleza, parecido a las antiguas torres vigías presentes en la zona”.

Pero regresando a la historia de la finca, ésta paso a manos de otro diplomático en 1952 (previamente el singular vicecónsul inglés había vendido la gestión del agua, mediante un sistema similar al actual, a la Mancomunidad de Canales del Taibilla): el cónsul sueco, Silgestrom-Schjetlein. Allí estuvo aproximadamente veinte años hasta que pasó a manos españolas, a la familia actual propietaria: De los Reyes.

Fue en 1976 cuando el padre de José Luis tomó la decisión de adquirir la finca, como así hizo. “A mi padre le gustó mucho esta zona y el castillo. Había estado realizando estudio de pozos con la Mancomunidad del Taibilla puesto que trabajaba como técnico de Obras Públicas”. Inicialmente compró 86.000 metros cuadrados hasta que en 1987 lo pudo reunificar todo para alcanzar los 100.000 metros cuadrados actuales.

José Luis destaca dos elementos importantes de la propia finca. En primer lugar, cuenta con plantas ornamentales no autóctonas, pinos de diferentes variedades (canarios, piñoneros, carrasco…) plantados desde 1900. En segundo lugar, el restaurante del Castillo de Perín funciona como Restaurante Castillo del Pinar desde 1987 de manera ininterrumpida lo que lo convierte en un clásico y veterano de la zona.

Pero volvemos al entorno natural que rodea la finca del Castillo del Pinar: Perín, que  es la cabecera de la diputación que lleva su nombre en la zona oeste de Cartagena, y que abarca desde las playas de La Azohía e Isla Plana por el suroeste hasta las localidades de Molinos Marfagones y Canteras, con las que linda por el sureste. Se encuentra enclavada en un privilegiado paraje, a 17 kilómetros de Cartagena y 14 de la playa, en el centro del Espacio Natural Protegido Sierra de la Muela-Cabo Tiñoso.

Tiene unos paisajes, como relata con orgullo José Luis, “que son una auténtica maravilla”. De hecho, recorriéndolos, a veces  “da la impresión de que nos pudiéramos encontrarnos al norte de España. Esto tiene un enorme valor turístico y natural”.

En Perín se encuentran las cabeceras de las principales ramblas que llegan a Cartagena; recorrerlas es un placer, a la vez que un privilegio. Son lugares muy bellos y desconocidos, a veces de difícil acceso. Además, la arquitectura rural, con antiguas casas, el acueducto, bocas de las minas, pozos, pilas, te hace evocar otras épocas.

Pero si por algo se distinguen los parajes de la diputación de Perín, además de por su diversidad entre zonas interiores y de costa, es por su orografía, irregular y con profusión de cabezos, barrancos y ramblas. Entre las zonas montañosas destacan los montes de La Muela, La Panera, Cabo Tiñoso, La Azohía, Cabezo Negro, Montes de Bocaoría y Tajo y Peñas Blancas.

Las ramblas que cruzan el territorio de Perín son varias, la gran rambla de Perín recoge las aguas de los montes del Valle de las Flores y el paraje de Lo Carrillo, así como las del Ramblizo de los Barreros, uniéndose todas ellas junto a las que descienden desde Los Puertos.

Otras ramblas son la de Benipila, que desembocan en el antiguo mar de Mandarache (hoy arsenal militar) y la rambla de Fuente Vieja y Galifa, formada esta por las vertientes del relieve de la Muela hasta la Torre, y que desemboca en el Portús. Por último, la rambla de Bocaoría y la del Cañar, que desembocan en las cercanías de la población de La Azohía.

La flora que recubre estos relieves y ramblas es diversa aunque siempre enmarcada en las características del bosque mediterráneo, con formaciones de pinos carrascos en las zonas de relieve y monte bajo formado por esparto, acebuche, brezo, jara, ruda, lentisco, tomillo, romero, palmito, retama, albaida y bolaga. En el entorno y cauces de las ramblas suelen abundar los tarays y juncos, así como adelfas, especialmente en las zonas más cercanas al litoral. Los espacios de costa tienen sus propios biotopos, en los que tanto la flora como la fauna forman parte de ricos fondos marinos que merecen una mención aparte, como es la reserva y lugar de interés natural del Cabo Tiñoso y La Azohía, así como el relieve destacado de la Sierra de la Muela.

Cocina del Castillo

Conocemos parte de la historia del Castillo, su entorno y las zonas más atractivas. Pero aún no hemos hablado de su particular cocina. Lo hacemos con Tusa Carrión, esposa de José Luis y encargada de preparar ricas viandas a los clientes que asiduamente se acercan a disfrutar del entorno y de los propios salones de esta sorprendente construcción.

Comer en el Castillo del Pinar es lo mismo que disfrutar de una grata experiencia gastronómica pero en una línea tradicional, con productos de mercado principalmente. Como los parajes de la zona, la línea de trabajo es “natural y tradicional”, que ofrecen al ávido comensal ricos manjares como la paletilla de cordero deshuesada, codillo a la piña, bacalao a la vizcaína, monchetas con butifarra, habitas a la perinera, ensalada ‘peñas blancas’, escalivada, pulpo al horno, croquetas de boletus, rape, lubina… Una amplia y extensa carta con la que casar un buen número de referencias vinícolas llegadas de diferentes puntos de la geografía nacional e internacional.

Son platos, que se siguen manteniendo más de 30 años y que iniciaron los padres de los actuales propietarios, que al provenir del norte mediterráneo, introdujeron acertadamente la cultura gastronómica catalana que hoy se sigue fusionando, con especial brillo, con la autóctona cartagenera y perinera.

Así pues, buen provecho…

Información

http://www.castillodelpinar.com

https://www.facebook.com/Castillodelpinar

 

RESTAURANTE CASTILLO DEL PINAR

Dirección: Ctra. Azohía s/n. Perín. Cartagena

Coordenadas:37.61467, 1.112400

Teléfono: 968- 16 31 38

Email:   info@castillodelpinar.com

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s