Antonio Martínez Cegarra: el talento nacional de la danza

Con sólo veintiún años se ha convertido en uno de los bailarines de danza clásica y contemporánea más prometedores del panorama internacional. Vive en Amsterdam pero es natural de Cartagena. Antonio Martínez Cegarra combina a la perfección su talento innato con una genuina belleza plástica; emoción en cada movimiento con extrema sensibilidad. Todo ello aderezado con altas dosis de madurez y creatividad. En la actualidad trabaja en la Compañía Nacional de Holanda.

Su particular historia vital, su corta historia vital, tal como él mismo relata a Dulces de Prensa (DdP), arranca evidentemente en el año de su nacimiento: 1994. Con cuatro añitos ya jugaba al tenis. Lo hizo hasta los dieciséis. Fue incluso campeón regional. Pero su hermana pequeña empezó en ballet, en el polideportivo de Santa Ana (Cartagena),” y yo la veía. Entraba en sus clases y me llamó la atención. Mi madre me lo recomendó, no fue una decisión mía, porque estaba contento con el tenis… “.

Cuando Antonio Martínez Cegarra contaba con doce años,  también entró en una academia en Cartagena. “Sólo los sábados, pero algo ligero: bailes de salón, hip hop. Aún no se me pasaba por la cabeza tomarme esto en serio”. Poco después, “mi hermana entró al Conservatorio de Murcia, obtuvo la primera plaza de Danza. Ella iba a Murcia, tenía muchas posibilidades. Nos hablaron del profesor José Antonio Robles, con el que me he formado. Todo a través de mi hermana”. No obstante, el joven seguía centrado en el tenis, en el colegio, en el instituto.

Pero al cumplir los quince años “empecé ya a hacer baile de verdad. No me lo tomaba como algo muy exigente. Solamente iba a Murcia dos o tres veces por semana” a ensayar.

Llegó segundo de Bachiller. Como nos asevera Antonio Martínez, “ya me lo tomé más en serio. Con diecisiete años no lo tenía del todo claro pero sentía más motivación. Aun así, sólo bailaba cuatro días en semana. Quería terminar Bachiller. Segundo de Bachiller era algo complicado…”.

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Experiencia en Suiza

Y casi con dieciocho años, este joven talento de Cartagena fue al concurso de Prix de Lausanne, en Suiza. Era el año de la Selectividad, meses antes. Fue a principios de 2012. Tal y como nos relata, “envié un video. El certamen recibe miles y miles de todo el mundo sólo para jóvenes que aún no han cumplido los 19 años. Se trata del concurso internacional de más prestigio. Me cogieron y durante una intensa semana recibí clases en disciplinas clásica y contemporánea… Ensayos con gente muy conocida dentro de este mundo. Hay un jurado siempre viendo. De hecho es para que te vean, una especie de ojeadores. Legué a la semifinal, no me dedicaba todavía de lleno a la danza. Pero me cogieron y me ofrecieron muchas cosas”.

En Suiza, detalla Antonio Martínez, “vi cómo se preparan fuera de España, era otro nivel. Fue un golpe de realidad. Al finalizar el concurso, al día siguiente, recibí seis ofertas de escuelas de compañías de danza más importantes del mundo: Inglaterra, Suiza, Alemania”. Y entre el jurado estaba  José Carlos Martínez, director de la Compañía Nacional de Danza (también natural de Cartagena). “Pidió una cita conmigo y estuvimos hablando… Allí lo conocí personalmente. Un gran profesional”.

American Ballet de New York

De regreso a Cartagena, “terminé Bachiller y Selectividad”. Ese verano, 2012, Antonio Martínez Cegarra logró una beca para la escuela del American Ballet de New York. “Es algo de mucho prestigio. Al volver a Cartagena decidí tomármelo en serio y pensé dónde quería bailar. Ir a EEUU no era mi ilusión. Mi sueño es recorrer Europa, prefiero English National o Royal Ballet de Londres o la Ópera de París”.

Por esas fechas, “mi profesor José Antonio Robles me dijo: sé constante y dedícate a ello. Entonces estuve dos años en Murcia trabajando intensamente, mañana y tarde, de lunes a sábado. Pensé: voy a ponerle empeño a ver si trabajando consigo frutos. Con Robles estuve de 2012 a 2014. Surgieron ofertas de becas para la escuela del English National de Londres, cuya compañía dirige Tamara Rojo, una leyenda. Seguí en Murcia compaginando la danza con estudios de Filología Inglesa”.

En 2014, este joven bailarín fue a una audición de la Compañía Junior del HET Nationale Ballet (Compañía Nacional de Holanda), una de las más potentes de Europa. Fue seleccionado y tras dos meses de formación “yo tenía la certeza de que iba a conseguir un contrato de trabajo. Así fue”. Desde entonces, el cartagenero protagoniza y participa en producciones independientes y en conjunto con la Nationale Ballet.

Hoy, en el Student Hotel de Amsterdam

El día a día de esta joven estrella de la danza está basado en el trabajo. Ocho horas de ensayos y  clases a diario. Nos cuenta que no sigue una dieta estricta, aunque “esto te puede ayudar, está en cada persona. Es tu problema si quieres estar en buena forma. Yo como de todo lo que me gusta”. Su perfil físico es envidiable: mide 1,80 y pesa 70 kilos.

Con sólo estos veintiún años, ya ha bailado en China (Hong Kong) en Londres (Royal Opera House y Coliseum), con el montaje de La Cenicienta. Ha realizado diversos tours por toda Holanda. Las Navidades de 2015 fue uno de los integrantes del Cascanueces en la Nationale Opera and Ballet de Amsterdam.

Además, Antonio Martínez Cegarra lo tiene claro. No se piensa obsesionar con el ballet. “Tengo claro que la gente se ha formado distinto a mí, desde muy pequeña. Sin embargo, mi vida no ha estado rodeada de danza. Todo ha surgido sobre la marcha. Lo que hago me gusta hacerlo bien, intento dar lo máximo de mí por satisfacción personal. Lo hago porque me gusta. Disfrutar de la sensación de bailar, me hace feliz. Cuando eso no suceda, no me interesará. Mi interés es natural, sin obligaciones ni obsesiones”.

En su última etapa vital, este chico de físico portentoso ha madurado muchísimo, en el mundo de la danza y en aspectos personales. “Vivir solo te aporta estas cosas. La distancia la llevo bien aunque echo de menos estar en casa, la comida de mi madre, las facilidades que te da estar rodeado de tu familia. La gente no se da cuenta: tu comida, tu tele, te llevan, te traen. Yo en apartamento y me lo hago todo”.

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Respecto a su tiempo libre y de ocio, Martínez Cegarra afirma que su vida es completamente normal y reconoce que la vida en Amsterdam es muy cara. “He tenido que aprender a comprar, a buscar mucho. Hay mucha diferencia de precios. Aquí una botella de agua o un botellín de cerveza se pueden ir a los 5 euros”.

Por último, este joven insiste: “mi vida no es sólo el ballet. El deporte me encanta: tenis, gimnasio, baloncesto y la música, además  de dibujar. Podría  quizás en un futuro estudiar diseño de arte o diseño gráfico”. Como pueden ver abajo, sus trazados son también innatos, “nunca me he formado”.

 

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